El espionaje que realizaba Clile al Perú a través de un suboficial de la FAP pone varios temas en el debate público. Uno de ellos es el de las llamadas "cuerdas separadas", que se refiere a que las relaciones políticas entre países no deben interferir en el comercio entre éstos y viceversa. Hay quienes sostienen que el TLC debe ser anulado (Humala) y otros sostienen que no, pues no guarda ninguna relación con el tema del espionaje (Flores, APRA).
Este debate nos lleva necesariamente a otro, que pasa por la relación entre economía y política. Quizás algunos recuerden que tan solo unos años atrás se hablaba de "economía política". Cierto liberalismo tendía a separar estas dos esferas, principalmente el llamado neoliberalismo, que promueve la libertad de mercado. El triunfo político del neoliberalismo llevó a que primara en el sentido común de las personas que nada tienen que ver política y economía. Quién no ha escuchado que las decisiones políticas deben ser técnicas y no deben politizarse. Incluso en el Congreso de la República no falta un congresista que denuncia que el debate sobre una ley X se ha politizado. "Politizar", pues, lo político, no es muy bien visto.
El filósofo esloveno Slavoj Zizek ha argumentado que parte del descontento frente a la política hoy se debe justamente a esta separación: el ciudadano no puede decidir sobre la economía. Zizek señala que es urgente repolitizar la economía. ¿Eso es así? ¿La economía no está ya (y siempre) polítizada? Además, bajo el esquema interpretativo actual, cabría preguntarse cómo interpretar las citas entre Fortunato Canaán, Del Castillo y García Pérez. Si nada tiene que ver la política con la economía, ¿por que los grandes empresarios recurren al poder político? ¿No será porque las decisiones económicas finalmente se toman en la esfera política? ¿Ello es un problema o una condición inerradicable?
LIBROS CON HISTORIA – SEGUNDA PARTE
Hace 9 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu opinión es importante