El día domingo 29 de noviembre, se celebraron en Latinoamérica dos elecciones presidenciales de significación muy distinta. Por un lado estuvo Honduras, con un gobierno de facto que insiste en la “constitucionalidad” con la cual sacó a golpes a Manuel Zelaya, presidente legítimo del país centroamericano, y lo llevó fuera del país. Las elecciones en este país tuvieron un alto grado de ausentismo, que superaría el 60% según el Frente de Resistencia. Más allá de la “victoria” de Porfirio Lobo, del Partido Nacional, el verdadero resultado de estas elecciones parece ser la represión: 83 detenidos, entre ellos mujeres y menores de edad, y un muerto por las fuerzas represivas.
Por otro lado está Uruguay, en donde “Pepe” Mujica, un exguerrillero tupamaro, le ha dado una nueva victoria al Frente Amplio, ejemplo de unidad de los sectores patriotas, progresistas e izquierdistas del Uruguay. La participación en estos comicios ha sido masiva, aparentemente logrando niveles históricos, en medio de calma y fiesta ciudadana.
Nuestra América, diversa, compleja y contradictoria, sigue sin encontrar un rumbo hacia la Patria Grande. No es, por cierto, el pueblo el que detiene la unidad, sino los sectores más conservadores y reaccionarios, incapaces de pensar en las mayorías empobrecidas. La derecha parece haber perdido el patrimonio de la democracia que consiguió durante la década del 90. La pérdida de hegemonía le hace desconocer la voluntad del pueblo.
LIBROS CON HISTORIA – SEGUNDA PARTE
Hace 9 años
